Evangelio del Día 31 de octubre del 2020

Evangelio Según San Juan 3: 22-30

Después de esto, Jesús fue con sus discípulos a la región de Judea, donde pasó algún tiempo con ellos bautizando. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salim, porque allí había mucha agua; y la gente iba y era bautizada. Esto sucedió antes que metieran a Juan a la cárcel.

Pero algunos de los seguidores de Juan comenzaron a discutir con un judío sobre el asunto de la purificación, y fueron a decirle a Juan: Maestro, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien diste testimonio, ahora está bautizando y todos lo siguen.

Juan les dijo: Nadie puede tener nada, si Dios no se lo da. Ustedes mismos me oyeron decir claramente que yo no soy el Mesías, sino uno que ha sido enviado delante de él. En una boda, el que tiene a la novia es el novio; y el amigo del novio, que está allí y lo escucha, se llena de alegría al oírlo hablar. Así también mi alegría es ahora completa. Él ha de ir aumentando en importancia, y yo disminuyendo.

Reflexión sobre el Evangelio del Día

Normalmente se dice que el espíritu del ser humano debe menguar, para que el Espíritu Santo haga su voluntad en nosotros y podamos sentir su presencia donde quiera que vayamos, asimismo Juan el Bautista cuando predicaba, aclaraba que después de él vendría uno mayor que era desde el principio de todos los tiempos.

Por supuesto que ese era Jesús, quien después de que Juan lo bautizaría, empezaría su propio ministerio. Juan fue el último profeta en el antiguo testamento quien dio conocimiento de que vendría un mesías.

Juan también nos enseña la humildad que debemos tener ante las cosas, aunque él era conocido como un maestro y muchas personas lo seguían, se sentía orgulloso de que todos esos individuos empezaron a seguir a Jesús, en vez de disgustarse se sintió muy agradado, porque sabía la importancia que tenía Cristo sobre la humanidad. Seamos como Juan; personas de bien, que prediquemos el mensaje de Jesús con amor y humildad, no condenando a las personas sino hablándole de las maravillas que Dios tiene preparadas para ellos.

Oración del Día

Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios,

mi Salvador; porque ha mirado la humillación de su siervo. Desde ahora

me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras

Grandes por mí. Su nombre es santo, y Su misericordia llega a sus fieles de

Generación en generación. Él hace proezas con Su brazo, dispersa a los soberbios

De corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia

A su pueblo, a su siervo acordándose de Su misericordia, como lo había prometido

A nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al hijo y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre

Por los siglos de los siglos, te alabo eternamente a ti Señor amado y adorado Amén.

Salmos 25: 1-15

A ti, oh Jehová, levantaré mi alma.

Dios mío, en ti confío;
No sea yo avergonzado,
No se alegren de mí mis enemigos.

Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido;
Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.

Muéstrame, oh Jehová, tus caminos;
Enséñame tus sendas.

Encamíname en tu verdad, y enséñame,
Porque tú eres el Dios de mi salvación;
En ti he esperado todo el día.

Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias,
Que son perpetuas.

De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes;
Conforme a tu misericordia acuérdate de mí,
Por tu bondad, oh Jehová.

Bueno y recto es Jehová;
Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.

Encaminará a los humildes por el juicio,
Y enseñará a los mansos su carrera.

Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad,
Para los que guardan su pacto y sus testimonios.

Por amor de tu nombre, oh Jehová,
Perdonarás también mi pecado, que es grande.

¿Quién es el hombre que teme a Jehová?
El le enseñará el camino que ha de escoger.

Gozará él de bienestar,
Y su descendencia heredará la tierra.

La comunión íntima de Jehová es con los que le temen,
Y a ellos hará conocer su pacto.

Mis ojos están siempre hacia Jehová,
Porque él sacará mis pies de la red.

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