Evangelio del Día 27 de agosto del 2020

Evangelio según San Mateo 24,36-51.

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre. Más como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada.

Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. ¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno?

Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si es un mal servidor, que piensa: ‘Mi señor tardará’, y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, su señor llegará el día y la hora menos pensada, y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

Reflexión sobre el Evangelio del Día

Jesús cuando vino a la tierra muchos fueron los prodigios que realizo en su caminar, un sin fin de personas lo seguían porque les encantaba la sabiduría tan grande que salía de su boca, ya que venía directamente del cielo.

Todos sabemos que cumplió su propósito de morir por toda la humanidad y así librarnos del pecado y una muerte eterna segura, él nos promete en su palabra que vendrá por segunda vez a redimir a su pueblo, promete una vida sin sufrimiento, sin dolor, sin muerte, sin maldad, sin engaño, un paraíso donde todos podremos vivir feliz y tranquilamente.

Solamente nos pide que tengamos una vida conforme a su voluntad, que seamos humildes, que no deseemos el mal, que cumplamos sus mandamientos y nos concederá la vida eterna, sabemos que vivir de esa manera en este mundo contaminado es muy difícil, pero Jesús nos da las estrategias necesarias para poder sobrellevar las cargas.

Él también nos promete que vendrá a buscar a su pueblo por segunda vez, pero la hora ni el día nadie lo sabe, vendrá cuando las personas menos lo esperen, es por eso que debemos estar apercibidos para recibirlo en paz y bendición.

Oración del Día

Salmos: 34-9-22

Temed a Jehová, vosotros sus santos,
Pues nada falta a los que le temen.

Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;
Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.

Venid, hijos, oídme;
El temor de Jehová os enseñaré.

¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien?

Guarda tu lengua del mal,
Y tus labios de hablar engaño.

Apártate del mal, y haz el bien;
Busca la paz, y síguela.

Los ojos de Jehová están sobre los justos,
Y atentos sus oídos al clamor de ellos.

La ira de Jehová contra los que hacen mal,
Para cortar de la tierra la memoria de ellos.

Claman los justos, y Jehová oye,
Y los libra de todas sus angustias.

Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón;
Y salva a los contritos de espíritu.

Muchas son las aflicciones del justo,
Pero de todas ellas le librará Jehová.

El guarda todos sus huesos;
Ni uno de ellos será quebrantado.

Matará al malo la maldad,
Y los que aborrecen al justo serán condenados.

Jehová redime el alma de sus siervos,
Y no serán condenados cuantos en él confían.

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