Evangelio del Día 25 de septiembre del 2020

Evangelio Según San Lucas 4: 1-13

Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.

Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.  Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.

Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está: “A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.

Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios. Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo.

Reflexión sobre el Evangelio del Día

En varios evangelios atrás hemos hablado de como Dios tiene deseos y sentimientos como nosotros, a pesar de ser enviado desde el cielo siendo Dios, cuando llegó a la tierra era 100% hombre y tenía las mismas necesidades que cualquier persona. Fue entonces cuando satanás se le presentó para tentarlo y que cayera en sus manos.

Sin embargo, Jesús le refutaba cada cosa que decía con la palabra de Dios “escrito está” pero el diablo es astuto, ya que él conoce perfectamente la biblia, tergiversaba la palabra a su conveniencia, pero Jesús conociendo las bondades de su padre de ninguna manera se dejó.

Asimismo nosotros tenemos que combatir las artimañas de satanás, siempre tendremos pruebas, siempre el enemigo querrá que caigamos, pero nosotros nos tenemos que armar de valor, leer la palabra y contrarrestar al diablo con la palabra de Dios. Si viene hambre a tu vida dirás: “no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” si estás enfermo; “Por las heridas de Jesús fui sanado”, no puedo seguir adelante: “todo lo puedo en cristo que me fortalece”.

Y así derrumbaremos los planes del enemigo, como Jesús lo hizo en el desierto. Recuerda que la mayor arma que tienes, es la palabra de Dios, parece un libro inofensivo pero tiene el mayor poder que pueda existir.

Oración del Día

Yo confieso

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos

Que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por eso ruego a Jesús, a los ángeles, y al Espíritu Santo,

que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor. Amén.

Salmos 130: 1-8

De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.

Señor, oye mi voz;
Estén atentos tus oídos
A la voz de mi súplica.

JAH, si mirares a los pecados,
¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?

Pero en ti hay perdón,
Para que seas reverenciado.

Esperé yo a Jehová, esperó mi alma;
En su palabra he esperado.

Mi alma espera a Jehová
Más que los centinelas a la mañana,
Más que los vigilantes a la mañana.

Espere Israel a Jehová,
Porque en Jehová hay misericordia,
Y abundante redención con él;

Y él redimirá a Israel
De todos sus pecados.

(Visited 12 times, 1 visits today)

Deja un comentario