Evangelio del Día 16 de julio del 2020

Evangelio según San Juan 15, 18-21

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya; pero el mundo los odia porque no son del mundo, pues al elegirlos, yo los he separado del mundo.

Acuérdense de lo que les dije: ‘El siervo no es superior a su señor’. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán, y el caso que han hecho de mis palabras lo harán de las de ustedes. Todo esto se lo van a hacer por mi causa, pues no conocen a aquel que me envió”.

Reflexión sobre el Evangelio del Día

Lo primero que debemos tener en claro, es que una vez que Dios nos aparta, ya no seremos más nunca del mundo. Verán cuando nosotros decidimos seguir al Señor, todas las cosas del sistema se vuelven en nuestra contra, ¿Pero por qué? pues tristemente el mundo lo gobierna el príncipe de las tinieblas (satanás) y todo lo que vaya en contra de la luz pondrá oposición para que no te vaya bien.

Así que no nos extrañemos cuando veamos que no le caemos bien a alguien o a muchas personas, solo por pensar diferente, por salir del patrón, o por creer en Dios. La luz y la oscuridad no pueden ir agarradas de la mano, o eres de aquí o eres de allá.

Pero no te sientas mal si esas cosas pasan, primero; Dios nos lo advirtió en su palabra, que seríamos perseguidos, atacados, blasfemados y hasta odiados por nuestra fe.

Si lo ha hecho con nada más y nada menos con Jesús el rey y Señor de Señores, nuestro salvador, ¿cuánto más con nosotros que somos sus seguidores? Pero mantengamos el ánimo, porque sabemos que estamos del lado correcto, aunque vayamos a contracorriente, aunque pensemos diferente y vivamos diferente, estamos en el camino correcto esperando alcanzar salvación y vida eterna con el Padre. Además todo lo que sufrimos y padecemos en la tierra por causa de Jesús será grandemente recompensado.

Oración del Día

Ven Espíritu Creador

Ven Espíritu Santo Creador visita nuestras almas

Y llena con la gracia divina los corazones que tú creaste.

Eres fuente viva, fuego, amor y espiritual unción.

Fiel promesa del Padre que enriquece nuestra palabra.

Ilumina los sentidos, infunde amor en los corazones y

Conforta sin cesar nuestra fragilidad. Ahuyenta al enemigo,

danos pronto la paz y contigo como guía, evitemos todo mal.

Por Ti conozcamos al Padre y también al Hijo y confiemos siempre en Ti,

Gloria a Dios Padre y al Hijo que resucitó y al Espíritu Santo, por todos los siglos. Amén

Salmos 18:1-9

Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.

Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador;
Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.

Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado,
Y seré salvo de mis enemigos.

Me rodearon ligaduras de muerte,
Y torrentes de perversidad me atemorizaron.

Ligaduras del Seol me rodearon,
Me tendieron lazos de muerte.

En mi angustia invoqué a Jehová,
Y clamé a mi Dios.
Él oyó mi voz desde su templo,
Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.

La tierra fue conmovida y tembló;
Se conmovieron los cimientos de los montes,
Y se estremecieron, porque se indignó él.

Humo subió de su nariz,
Y de su boca fuego consumidor;
Carbones fueron por él encendidos.

Inclinó los cielos, y descendió;
Y había densas tinieblas debajo de sus pies.

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