Evangelio del Día 15 de septiembre del 2020

Evangelio según San Marcos 8,1-10.

En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos”. Los discípulos le preguntaron: “¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?”.

Él les dijo: “¿Cuántos panes tienen ustedes?”. Ellos respondieron: “Siete”.
Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud.

Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran.

Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado.
Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió. En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.

Reflexión sobre el Evangelio del Día

Como vemos en el texto, Jesús siempre se preocupada por la multitud, y así debe ser en la actualidad. No basta con solo predicar y ya, si tenemos la oportunidad de poder ayudar al prójimo lo hacemos porque una fe sin obras es muerta. Jesús en aquel entonces reunió lo que tenía que realmente no era mucho, pero con eso dio gracias al Padre y lo repartió.

Asimismo tenemos que hacer nosotros, muchas veces queremos esperar a tener suficiente para compartir o dar, pero la verdad es que con lo que tengamos en suficiente, el Dios el que multiplicará, pero siempre habrá cuando haya manos dispuestas a dar. Así que ya no pongamos excusas, demos de lo que tenemos y el Señor hará su parte, no deja a nadie en vergüenza.

Es tanta la misericordia de Dios que en aquel entonces, se alimentaron miles de personas, y no obstante sobraron 7 canastas, que si ponemos a trabajar nuestra imaginación; podemos pensar que esas canastas las pudieron llevar a familias en el pueblo para seguir alimentando a los demás. Así de perfecto y maravilloso es Dios.

Creamos siempre, no dejemos de creer en los prodigios de Dios, si necesitas un milagro en tu vida, este es el momento perfecto para que te acerques al Señor, el ya conoce cada cabello de tu cabeza, pero quiere que vayas a su presencia para que puedas hallar descanso y consuelo en él.

Oración del Día

Gloria a Dios

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,

te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.

Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;

tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;

tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros;

Porque solo tú eres Santo, solo tú Señor, solo tú Altísimo, Jesucristo,

con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre, Amén.

Salmos 121: 1-8

Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?

Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.

No dará tu pie al resbaladero,
Ni se dormirá el que te guarda.

He aquí, no se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.

Jehová es tu guardador;
Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

El sol no te fatigará de día,
Ni la luna de noche.

Jehová te guardará de todo mal;
Él guardará tu alma.

Jehová guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.

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