Evangelio del Día 14 de septiembre del 2020

Evangelio según San Juan 3,13-17.

Jesús dijo a Nicodemo:
«Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

Reflexión sobre el Evangelio del Día

Jesús lo que quería dar a entender en este texto, es que es necesario que el Hijo de Dios (él mismo) descendiera del cielo donde pertenecía para un propósito específico, dar Vida Eterna a todo aquel que creyera. Todo fue un plan perfecto y divino del Padre, quizá nosotros en la actualidad lo vemos atroz, porque ¿quién en su sano juicio, o qué padre daría a su hijo para que se salve otro? es ilógico para nuestra mente.

Pero Dios decidió enviar a su hijo único a la tierra, para que se despojara de todo poder que poseía en el cielo y llegar a la tierra 100% hombre, con una carne, un cuerpo que tiene hambre, sed, y todo tipo de deseos. No obstante su hijo tendría que ser perseguido, blasfemado y hasta crucificado a causa de la salvación de los demás.

Es algo que nos pone a pensar en el amor de Dios tan grande para con nosotros, porque Jesús murió no solo por ti y por mí, también por todas aquellas personas malas que existen en el mundo, y que ni siquiera creen en el Señor.

Pues así es el amor incondicional del Padre que ve por encima del cuerpo y ve directamente los corazones. Así que pensemos hermanos que Jesús es todo lo que necesitamos en nuestra vida, él es el Hijo el Padre y el Espíritu Santo, los 3 son uno, cada uno de ellos pensó en ti mucho antes de la fundación del mundo. ¡Ya te tenían diseñado!

Hoy es el momento indicado para que te encuentres con Dios, si necesitas un cambio en tu vida, si te sientes solo o quizá ya no le ves mucho sentido a las cosas; lo que necesitas es una experiencia con Jesús. Búscalo, él sin dudas te atenderá porque está esperando por ti, te anhela celosamente y quiere que vayas a su presencia para darte perdón y sanación.

Oración del Día

Gloria a Dios

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,

te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.

Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;

tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;

tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros;

Porque solo tú eres Santo, solo tú Señor, solo tú Altísimo, Jesucristo,

con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre, Amén.

Salmos 119: 1-13

Bienaventurados los perfectos de camino,
Los que andan en la ley de Jehová.

Bienaventurados los que guardan sus testimonios,
Y con todo el corazón le buscan;

Pues no hacen iniquidad
Los que andan en sus caminos.

Tú encargaste
Que sean muy guardados tus mandamientos.

Ojalá fuesen ordenados mis caminos
¡Para guardar tus estatutos!

Entonces no sería yo avergonzado,
Cuando atendiese a todos tus mandamientos.

Te alabaré con rectitud de corazón
Cuando aprendiere tus justos juicios.

Tus estatutos guardaré;
No me dejes enteramente.

¿Con qué limpiará el joven su camino?
Con guardar tu palabra.

Con todo mi corazón te he buscado;
No me dejes desviarme de tus mandamientos.

En mi corazón he guardado tus dichos,
Para no pecar contra ti.

Bendito tú, oh Jehová;
Enséñame tus estatutos.

Con mis labios he contado
Todos los juicios de tu boca.

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