Evangelio del Día 14 de noviembre del 2020

Evangelio Según San Juan 6: 1-15

Después de esto, Jesús se fue al otro lado del Lago de Galilea, que es el mismo Lago de Tiberias. Mucha gente lo seguía, porque habían visto las señales milagrosas que hacía sanando a los enfermos. Entonces Jesús subió a un monte, y se sentó con sus discípulos. Ya estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Cuando Jesús miró y vio la mucha gente que lo seguía, le dijo a Felipe: ¿Dónde vamos a comprar pan para toda esta gente? Pero lo dijo por ver qué contestaría Felipe, porque Jesús mismo sabía bien lo que había de hacer. 

Felipe le respondió: Ni siquiera el salario de doscientos días bastaría para comprar el pan suficiente para que cada uno recibiera un poco. Entonces Andrés, que era otro de sus discípulos y hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero, ¿qué es esto para tanta gente? Jesús respondió: Díganles a todos que se sienten.

Había mucha hierba en aquel lugar, y se sentaron. Eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó en sus manos los panes y, después de dar gracias a Dios, los repartió entre los que estaban sentados. Hizo lo mismo con los pescados, dándoles todo lo que querían. Cuando ya estuvieron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos:

Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicie nada. Ellos los recogieron, y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. La gente, al ver esta señal milagrosa hecha por Jesús, decía: De veras este es el profeta que había de venir al mundo. Pero como Jesús se dio cuenta de que querían llevárselo a la fuerza para hacerlo rey, se retiró otra vez a lo alto del cerro, para estar solo.

Reflexión sobre el Evangelio del Día

En este pasaje podemos ver y analizar otro maravilloso milagro de Jesús. Él siempre era seguido por muchas personas, ya que emanaba sabiduría del Cielo y la gente lo quería, lo consideraban un maestro; hacia cantidades de prodigios y milagros y conocía todas las cosas, de hecho, escudriñaba los corazones para saber con qué intención venía cada individuo.

Jesús viendo cómo se aglomeraban las multitudes para escuchar su palabra, tuvo compasión de ellos debido a que ya habían pasado muchas horas en las que no comían, es por eso que multiplicó los panes y los peces para alimentar a su pueblo.

Jesús es un ser de amor, él nunca dejará al justo desamparado ni a su descendencia que mendigue pan, es especialista en reconstruir corazones, es el doctor por excelencia, Rey de reyes, Señor de señores, no dudes en clamar y orar cada vez que te sientas abrumado por las circunstancias de este mundo, en él podrás encontrar un verdadero amigo que te hará ligera tu carga y te ayudará a descansar, recuerde que él es tu paz, ten fe. ¡Dios te Bendiga!

Oración del Día

Acto de fe

Padre amado, en este día te doy gracias por todas las

Maravillas que me ofreces y por darme la oportunidad

De conocerte, por ser tan fiel y amoroso conmigo

Hoy quiero darte inmensamente gracias

Por cada una de las cosas que has hecho por mí,

Desde el vientre de mi madre me conociste

Has depositado un talento y un fruto del espíritu en mí

Para darte gloria, me humillo ante tu presencia.

Reconozco que eres mi Dios, nada pudiera lograr si tú no estas

Siempre vas delante de mí como poderoso gigante

Es por eso que quiero aceptarte como mi único Redentor,

Te daré gloria, honra y alabanza por siempre

Señor y Salvador, creo en tu palabra, creo en el Hijo y el Espíritu Santo,

Creo que tu voluntad que es buena, perfecta y agradable, amen.

Salmos 40: 01-09

Pacientemente esperé a Jehová,
Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.

Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
Verán esto muchos, y temerán,
Y confiarán en Jehová.

Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza,
Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.

Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas;
Y tus pensamientos para con nosotros,
No es posible contarlos ante ti.
Si yo anunciare y hablare de ellos,
No pueden ser enumerados.

Sacrificio y ofrenda no te agrada;
Has abierto mis oídos;
Holocausto y expiación no has demandado.

Entonces dije: He aquí, vengo;
En el rollo del libro está escrito de mí;

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado,
Y tu ley está en medio de mi corazón.

He anunciado justicia en grande congregación;
He aquí, no refrené mis labios,
Jehová, tú lo sabes.

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