Evangelio del Día 13 de octubre del 2020

Evangelio Según San Marcos 13: 1-23

Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?

Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos. Más cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; pero principios de dolores son estos.

Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarán a los concilios, y en las sinagogas os azotarán; y delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos. Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones. Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.

Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, este será salvo. Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes.

El que esté en la azotea, no descienda a la casa, ni entre para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa. Más ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno; porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá.

Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días. Entonces si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo; o, mirad, allí está, no le creáis. Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos. Más vosotros mirad; os lo he dicho todo antes.

Reflexión sobre el Evangelio del Día

Este fragmento de la biblia es tremendo y nos pone a pensar, Jesús les estaba advirtiendo a sus discípulos todo lo que pasaría, y hasta el sol de hoy nosotros los sabemos, incluso muchas cosas de estas ya han pasado y están pasando en este tiempo. Y solo es principio de dolores ¿pero qué tendríamos que hacer? como dice la palabra, hay que predicar con más denuedo porque ya viene el fin.

El señor quiere que todos seamos salvos, por eso manda a sus hijos a predicarle a todo el que quiera escuchar y recibirlo, porque ya las señales del fin las estamos viviendo, ahora más que nunca es donde debemos buscar de Dios, alinear nuestra vida y trabajar para él. La biblia no es un libro más, ahí está la historia del mundo, lo que vivimos y lo que pasará, entonces atendamos a la voz de Dios y veamos este texto como una advertencia previa a lo que acontecerá en el futuro. ¡Busquemos todos del Señor!

Oración del Día

Yo confieso

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos

Que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por eso ruego a Jesús, a los ángeles, y al Espíritu Santo,

que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor. Amén.

Salmos 11:1-7

En Jehová he confiado;
¿Cómo decís a mi alma,
Que escape al monte cual ave?

Porque he aquí, los malos tienden el arco,
Disponen sus saetas sobre la cuerda,
Para asaetar en oculto a los rectos de corazón.

Si fueren destruidos los fundamentos,
¿Qué ha de hacer el justo?

Jehová está en su santo templo;
Jehová tiene en el cielo su trono;
Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.

Jehová prueba al justo;
Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.

Sobre los malos hará llover calamidades;
Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.

Porque Jehová es justo, y ama la justicia;
El hombre recto mirará su rostro.

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