Evangelio del Día 12 de agosto del 2020

Evangelio según San Marcos 4,1-20.

Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar, y se reunió alrededor de él mucha gente, tanto que entrando en una barca, se sentó en ella en el mar; y toda la gente estaba en tierra junto al mar. Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron. Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra.

Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga. Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola. Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; más a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.

Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? El sembrador es el que siembra la palabra. Y estos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, enseguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones. Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan.

Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

Reflexión sobre el Evangelio del Día

Jesús era un gran maestro, afianzó su vida completa en enseñar a su pueblo las maravillas de su Padre Celestial, en este caso les hablo de una impresionate parábola de los sembradores. Nuestro Dios nos regala su hermosa palabra para que seamos sabios y tomemos las mejores decisiones que engrandezcan nuestra vida y coloquen en rectitud nuestros pasos, en principio está el hombre que salió y esparció las semillas, unas cayeron en la orilla del camino y los pájaros las comieron, otras cayeron en terreno pedregoso al principio brotaron pero luego murieron porque la tierra no era muy profunda, otras cayeron entre espinas, y las últimas cayeron en terreno fértil y dieron mucho fruto.

Jesús es el sembrador, él a través de sus hijos esparce la semilla que es su palabra, las primeras semillas que caen en el camino son aquellas personas que se le habla del amor de Dios pero no prestan atención, las segundas que cayeron en la tierra y brotaron pero luego murieron son las personas que oyen la palabra, pero es solo por emoción y luego desisten, las semillas que están entre espinas son aquellos individuos que se dejan llevar por la maldad de otras personas y terminan abandonando la creencia y por último aquellas personas que reciben la palabra y la creen fielmente hasta dar su fruto, esperando a Jesús por segunda vez.

Seamos como esas personas que resisten fielmente la palabra de Dios, sabemos que muchas son las tribulaciones del justo, pero Dios no nos abandona, siempre está al pendiente de nosotros, no dudemos en pedirle a través de su hijo Jesucristo que nos responderá a tiempo y su voluntad será perfecta tanto para nosotros como para nuestra familia, te invitamos a que tengas mucha fe y los problemas que tienes se solucionaran ¡Dios te Bendiga!

Oración del Día

Salmos 34: 13-18

Guarda tu lengua del mal,
Y tus labios de hablar engaño.

Apártate del mal, y haz el bien;
Busca la paz, y síguela.

Los ojos de Jehová están sobre los justos,
Y atentos sus oídos al clamor de ellos.

La ira de Jehová contra los que hacen mal,
Para cortar de la tierra la memoria de ellos.

Claman los justos, y Jehová oye,
Y los libra de todas sus angustias.

Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón;
Y salva a los contritos de espíritu.

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