Evangelio del Día 10 de noviembre del 2020

Evangelio Según San Juan 5: 1-18

Algún tiempo después, los judíos celebraban una fiesta, y Jesús volvió a Jerusalén. En Jerusalén, cerca de la puerta llamada de las Ovejas, hay un estanque que en hebreo se llama Betzatá. Tiene cinco pórticos, en los cuales se encontraban muchos enfermos, ciegos, cojos y tullidos echados en el suelo.

 Había entre ellos un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. Cuando Jesús lo vio allí acostado y se enteró del mucho tiempo que llevaba así, le preguntó: ¿Quieres recobrar la salud? El enfermo le contestó: Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se remueve el agua. Cada vez que quiero meterme, otro lo hace primero. Jesús le dijo: Levántate, alza tu camilla y anda.

En aquel momento el hombre recobró la salud, alzó su camilla y comenzó a andar. Pero como era sábado, los judíos dijeron al que había sido sanado: Hoy es sábado; no te está permitido llevar tu camilla. Aquel hombre les contestó: El que me devolvió la salud, me dijo: “Alza tu camilla y anda.” Ellos le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: “Alza tu camilla y anda”? Pero el hombre no sabía quién lo había sanado, porque Jesús había desaparecido entre la mucha gente que había allí. Después Jesús lo encontró en el templo, y le dijo:

Mira, ahora que ya estás sano, no vuelvas a pecar, para que no te pase algo peor. El hombre se fue y comunicó a los judíos que Jesús era quien le había devuelto la salud. Por eso los judíos perseguían a Jesús, pues hacía estas cosas en sábado.

Pero Jesús les dijo: Mi Padre siempre ha trabajado, y yo también trabajo. Por esto, los judíos tenían aún más deseos de matarlo, porque no solamente no observaba el mandato sobre el sábado, sino que además se hacía igual a Dios al decir que Dios era su propio Padre.

Reflexión sobre el Evangelio del Día

Sin dudas fue un confrontamiento muy grande el que tuvieron los escribas y fariseos del tiempo de Cristo, ellos habían perdido la humildad en su corazón, querían hacer cumplir la ley como a ellos les parecía, eran orgullosos y obviamente cuando Jesús vino a la tierra, esto les cayó mal porque él sí hacia cumplir la voluntad del Padre Celestial.

Estas personas siempre buscaban encarcelar y hasta matar a Jesús, bueno de hecho lo lograron pero lo que no sabían es que todo estaba escrito bajo un propósito celestial, y de esta manera salvar a la humanidad del pecado en el que nos habían involucrado Adán y Eva.

Aun los malos judíos de ese entonces viendo que Cristo había sanado a muchos enfermos, buscaban la manera posible de inculparlo por el simple hecho de que era sábado, todos sabemos que el sábado es el día del señor, pero ¿dejaría Dios de sanar, o de salvar a una persona simplemente por ser sábado?, solo eran excusas de los escribas y fariseos para atrapar a Jesús y hacerle pasar un mal rato, sin embargo, Cristo era muy sabio y además había mucha gente que lo amaban.

Si podemos hacer el bien y no lo hacemos es contado como pecado, así que si tenemos la oportunidad de ayudar a una persona hagámoslo de corazón, no por esperar un beneficio ni nada a cambio, créeme que si lo hacemos con buena voluntad Dios se encargará en su tiempo de bendecirnos, porque todo lo que se haga en esta tierra será retribuido, si haces el mal te irá mal, si haces el bien te irá bien.

Oración del Día

Acto de fe

Padre amado, en este día te doy gracias por todas las

Maravillas que me ofreces y por darme la oportunidad

De conocerte, por ser tan fiel y amoroso conmigo

Hoy quiero darte inmensamente gracias

Por cada una de las cosas que has hecho por mí,

Desde el vientre de mi madre me conociste

Has depositado un talento y un fruto del espíritu en mí

Para darte gloria, me humillo ante tu presencia.

Reconozco que eres mi Dios, nada pudiera lograr si tú no estas

Siempre vas delante de mí como poderoso gigante

Es por eso que quiero aceptarte como mi único Redentor,

Te daré gloria, honra y alabanza por siempre

Señor y Salvador, creo en tu palabra, creo en el Hijo y el Espíritu Santo,

Creo que tu voluntad que es buena, perfecta y agradable, amen.

Salmos 36: 21-28

Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia,

Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.

Tu justicia es como los montes de Dios,
Tus juicios, abismo grande.
Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.

!Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia!
Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.

Serán completamente saciados de la grosura de tu casa,
Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.

Porque contigo está el manantial de la vida;
En tu luz veremos la luz.

Extiende tu misericordia a los que te conocen,
Y tu justicia a los rectos de corazón.

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