Evangelio del Día 07 de noviembre del 2020

Evangelio Según San Lucas 2: 39-51

Después de haber cumplido con todo lo que manda la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su propio pueblo de Nazaret. Y el niño crecía y se hacía más fuerte, estaba lleno de sabiduría y gozaba del favor de Dios.

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Y así, cuando Jesús cumplió doce años, fueron allá todos ellos, como era costumbre en esa fiesta. Pero pasados aquellos días, cuando volvían a casa, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres se dieran cuenta. Pensando que Jesús iba entre la gente, hicieron un día de camino; pero luego, al buscarlo entre los parientes y conocidos, no lo encontraron. Así que regresaron a Jerusalén para buscarlo allí.

Al cabo de tres días lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas.  Cuando sus padres lo vieron, se sorprendieron; y su madre le dijo: Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia.

Jesús les contestó: ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre? Pero ellos no entendieron lo que les decía. Entonces volvió con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndolos en todo. Su madre guardaba todo esto en su corazón. Y Jesús seguía creciendo en sabiduría y estatura, y gozaba del favor de Dios y de los hombres.

Reflexión sobre el Evangelio del Día

Este es el único fragmento de la biblia donde hablan de la infancia de Jesús, pero es increíble todo lo que pasó. Cada año lo llevaban a estas fiestas y lo consagraban en el mismo templo donde lo presentaron cuando nació, pero nos damos cuenta que Jesús no era un niño normal, él se interesaba más por las cosas de Dios, y aprendía de los mayores y también preguntaba a los adultos, eso no era común en aquel tiempo porque los niños lo que hacían era jugar.

Los padres perdieron a Jesús 3 días, y esos tres días él pudo haber hecho cualquier cosa, perderse, llorar, jugar con otros niños, pedir ayuda; pero Dios lo estaba guardando de todo peligro. Jesús lo que hacía era estar en el templo de su Padre, desde muy temprano ya el Señor le había revelado que su Papá era Dios. Por eso fue que cuando llegaron María y José, no entendieron a que se refería su hijo al decir: “¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?”.

Es muy tremendo saber que Jesús con tan solo 12 años, ya tenía entendimiento, revelación y claridad en su identidad, desde muy temprano ya se estaba preparando para lo que acontecería muchos años después en su ministerio.

Oración del Día

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Salmos  33: 10-20

El Señor hace fracasar por completo
los proyectos de los pueblos paganos,
pero los proyectos del Señor
Permanecen firmes para siempre.
Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que ha escogido como suyo.

El Señor mira desde el cielo
y ve a todos los hombres;
desde el lugar donde vive
observa a los que habitan la tierra;

  él es quien formó sus corazones
y quien vigila todo lo que hacen.

 Ningún rey se salva por su gran ejército,
ni se salvan los valientes por su mucha fuerza;

 los caballos no sirven para salvar a nadie;
aunque son muy poderosos, no pueden salvar.

 Pero el Señor cuida siempre
de quienes lo honran y confían en su amor,

 para salvarlos de la muerte
y darles vida en épocas de hambre.

Nosotros confiamos en el Señor;
¡él nos ayuda y nos protege!

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