Evangelio del Día 03 de agosto del 2020

Evangelio según San Juan 20,24-29.

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: “¡Hemos visto al Señor!”. Él les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”.

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”.

Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”. Tomas respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”. Jesús le dijo: “Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”.

Reflexión sobre el Evangelio del Día

La Fe siempre ha sido sumamente importante para las mejores tomas de decisiones en todos los tiempos, la fe es la certeza de lo que se espera, y la convicción de lo que no se ve. Por la fe sabemos que Dios creo todo el universo a través de su palabra y lo que no era, lo que no se veía ahora se puede apreciar, por esa misma fe el seguidor de Dios, ¡Noé! fue advertido acerca de la destrucción del mundo a través de un diluvio y fue eliminada toda la humanidad, más su familia fue salva para la Gloria de Dios, además fue hecho heredero de la justicia que viene por la misma fe.

Por esa grandiosa fe Abraham fue escogido de entre muchas personas para atender el llamado de Dios y salir de sus tierras que habían sido dadas a su persona como herencia sin saber a dónde iba, por la fe fue abierto el Mar rojo a los Israelitas y caminaron entre las aguas para que glorificasen el nombre de Dios, y los egipcios fueron destruidos por las mismas aguas después que esclavizaron el pueblo de Dios aproximadamente 400 años, por esa impresionante fe fueron derrumbados los muros de Jericó para que el pueblo de Israel tomara la ciudad como posesión.

Por la fe los grandes profetas hicieron prodigios, realizaron justicia, cumplieron promesas para su bienestar, derribaron gigantes, destruyeron leones, ganaron guerras, el fuego ardiente no pudo contra ellos, fueron fuertes en gran manera, hicieron retroceder a sus enemigos y muchas cosas más que si la plasmáramos en esta reflexión no terminaríamos.

Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan, es por eso que Tomás fue reprendido por Jesús al no creer que había resucitado hasta que logró verlo, entonces Jesús le dijo: bienaventurado los que creyeron sin haber visto porque de ellos será el Reino de los cielos.

Es un mensaje bastante fuerte pero muy conmovedor, Jesús busca personas que lo amen y lo adoren con espíritu y verdad, que nazca del fondo de su corazón, es por eso que te invitamos que tengas mucha Fe para que tus días sean maravillosos en la tierra hasta que Cristo venga por segunda vez, ¡Dios te Bendiga!

Oración del Día

Acto de fe

Padre amado, en este día te doy gracias por todas las

Maravillas que me ofreces y por darme la oportunidad

De conocerte, por ser tan fiel y amoroso conmigo

Hoy quiero darte inmensamente gracias por cada una de las cosas que has hecho por mí,

Desde el vientre de mi madre me conociste

Has depositado un talento y un fruto del espíritu en mí para darte gloria

Me humillo ante tu presencia reconociendo que eres mi Dios

Nada pudiera lograr si tú no vas delante de mí como poderoso gigante

Es por eso que quiero aceptarte como mi único Redentor,

Te daré gloria, honra y alabanza por siempre

Señor y Salvador, creo en tu palabra, creo en el Hijo y el Espíritu Santo,

Creo que tu voluntad que es buena, perfecta y agradable, amen.

Salmos 34: 1-14

Bendeciré a Jehová en todo tiempo;
Su alabanza estará de continuo en mi boca.

En Jehová se gloriará mi alma;
Lo oirán los mansos, y se alegrarán.

Engrandeced a Jehová conmigo,
Y exaltemos a una su nombre.

Busqué a Jehová, y él me oyó,
Y me libró de todos mis temores.

Los que miraron a él fueron alumbrados,
Y sus rostros no fueron avergonzados.

Este pobre clamó, y le oyó Jehová,
Y lo libró de todas sus angustias.

El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,
Y los defiende.

Gustad, y ved que es bueno Jehová;
Dichoso el hombre que confía en él.

Temed a Jehová, vosotros sus santos,
Pues nada falta a los que le temen.

Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;
Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.

Venid, hijos, oídme;
El temor de Jehová os enseñaré.

¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien?

Guarda tu lengua del mal,
Y tus labios de hablar engaño.

Apártate del mal, y haz el bien;
Busca la paz, y síguela.

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